Ha pasado mucho tiempo desde que escribí la última vez. Y es que la vida a veces se confabula para no dejarnos tiempo para nada. Y una va dejando para mañana una cosa y la otra y cuando menos piensa... zas, pasó mucho tiempo como en un abrir y cerrar de ojos. Y en ese pestañear me encuentro con que la Navidad está encima practicamente.
Es como encontrarse en el medio de un torbellino: las tarjetas virtuales y las otras, los regalos, las intercambios en la oficina y con las amigas... la grati.... arreglar la casa... un jaleo de padre y señor mío.
No sé cómo darme todo el tiempo que necesito para poder hacer mi ritual favorito que es recibir al Espíritu de la Navidad, que llega a la tierra todos los 21 de Diciembre y se queda hasta los primeros días de Enero. Este espíritu viene con la misión de dar: sorpresas que recibimos en esos días, cosas que le pidamos para nosotros y los seres que amamos... pero siempre en armonía con el Universo, bajo la gracia y de manera perfecta. Es decir, siempre y cuando todo aquello que le pidamos, no perjudique a nadie absolutamente.
Ese día ( puede ser el 21, el 22, el 23, etc ) nos reunimos un grupo en la casa de alguno. Llevamos algo que compartir y un regalo para un intercambio. Todo éso es simbólico: dar y compartir que son claves en la vida. Cuando estamos listos, escribimos nuestra carta dándole la bienvenida al Espíritu de la Navidad, agradecemos todo aquello que nos concedió en el año que pasó y pasamos a hacer nuestras peticiones para el año que comienza. Todo, como dije arriba, en armonía con el Universo, bajo la gracia y de manera perfecta.
Muchas veces, los pedidos suelen ser listas interminables y contienen las cosas más insólitas. Y es que podemos pedir miles de cosas, sin olvidar a los demás, a los hermanos menores, al planeta en que vivimos....
Recuerdo un año en que no sé por qué razón, pedí pintar. Sí, eso mismo. Nunca antes lo había hecho, ni siquiera lo había intentado... eso fue en el mes de Diciembre. Pues bien... en el mes de Abril conocí a la mamá de una chica del colegio de mi hija y un buen día, la encuentro en su casa pintndo unos maravillosos platos de porcelana. Demás está decir que me quedé fascinada. Y, oh sorpresa, se ofreció a enseñarme, pero desde el principio. O sea, aprender primero a pintar tela, o sea manteles, individuales y tal y ahora, me encuentro pintando cuadros en óleo. Cuando a finales de año abrí mi carta al Espíritu de la Navidad, casi me caí de espaldas. Simplemente, no lo podía creer.
Moraleja: pidamos sin miedo, pidamos con amor, pidamos por nuestro planeta tan sufrido, pidamos por los hermanos menores, por los amigos, por la paz del mundo, por y para nosotros y para quien lo necesite. Pidamos lo que querramos yesperemos recibirlo.
Deseo que el Espíritu de la Navidad les conceda todo aquello que desean, que los envuelva en su magia y los llene de amor y bendicione. Graciasw Padre que me has oído
martes, diciembre 18, 2007
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